TDAH: cuadros clínicos, síntomas y efectos
El llamado trastorno por déficit de atención e hiperactividad engloba muchos cuadros clínicos y síntomas distintos que se manifiestan sobre todo en la infancia, tienen una explicación neuronal y a menudo son hereditarios.
Con frecuencia aparecen dificultades de concentración y falta de atención, que repercuten en el comportamiento social en el colegio y en el día a día. Precisamente en la forma hiperactiva e impulsiva de este trastorno, a los niños les cuesta centrarse en una actividad. Esta inconstancia, unida a enfermedades asociadas como el insomnio o los trastornos de ansiedad, provoca sobreestimulación y agotamiento.
Los niños con TDAH ya están expuestos a muchas situaciones de estrés: el rendimiento escolar se resiente, los contactos sociales son limitados y el cuerpo apenas descansa. Además de numerosas opciones de tratamiento, como terapias o medicación, existe una forma natural de mejorar al menos el sueño y, con ello, automáticamente otros factores de la vida del niño. Con el uso de una manta con peso se puede aumentar la calidad del sueño, lo que a su vez repercute positivamente en la forma de afrontar el día a día.