Manta con peso: efecto sobre la relajación, el estrés y el sueño
El peso de la manta actúa sobre los músculos, los tendones y las articulaciones, de modo que el cuerpo se percibe con más intensidad y puede controlarse mejor. Esto puede resultar especialmente útil en el autismo: muchos retos cotidianos que para las personas no autistas no suponen ningún problema resultan agotadores. La sobrecarga acumulada y el estrés que provoca pueden reducirse gracias a una percepción más intensa del cuerpo y favorecer la armonía entre el cuerpo y la mente.
Responsables de que llegue la relajación son la hormona de la felicidad, la serotonina, y la hormona del sueño, la melatonina, cuya liberación se favorece al colocar la manta con peso. Los músculos y el sistema nervioso se relajan, la ansiedad disminuye y, gracias a la reducción del nivel de cortisol (la llamada hormona del estrés), el cuerpo puede recuperarse en general más fácilmente de la agresividad y las tensiones acumuladas. Conciliar el sueño resulta más fácil y el sueño se vuelve más tranquilo.